No deben desaparecer. La sociedad necesita humanistas y científicos bien preparados para mejorar el conocimiento humano con sus investigaciones. Y existe, además, una demanda efectiva de profesionales en la gestión de iniciativas culturales y de innovación en el mercado laboral. Pero no es menos cierto que la gran mayoría de los estudiantes prefieren otros estudios en disciplinas aplicadas o experimentales, con mejores salidas profesionales.
Ambas realidades suponen un acicate para que las universidades y gobiernos autonómicos actúen en dos direcciones:
- Incorporar a los estudios de ciencias y cetras "puras" contenidos de enfoque profesional que orienten a los ciudadanos sobre su utilidad social y promuevan una mayor demanda de matriculaciones entre los estudiantes.
- Idear fórmulas que garanticen su oferta aún en situaciones de baja demanda, como puedan ser los títulos inter-universitarios o la organización modular de carreras con vertientes tanto aplicadas como básicas en los distintos ámbitos del saber.
Comparte:

Declaración de Bolonia