Sencillamente: nunca. Eso es cosa del pasado. El Espacio Europeo de Educación Superior instaura un modelo de títulos abierto, con capacidad de respuesta a las demandas de la sociedad.
Antes, las universidades debían atenerse a unos planes de estudios y programas formativos establecidos de antemano. Ahora, son ellas las que proponen una oferta académica que, una vez evaluada por la ANECA, verificada por el Consejo de Universidades y registrada en el RUCT, con autorización del Gobierno Autonómico, pasa a incorporarse a un catálogo abierto de titulaciones.
Este modelo, además de potenciar la autonomía y libertad de las Universidades, asume también la posibilidad de que los títulos puedan desaparecer por incumplimiento de unos niveles de calidad mínimos exigibles.
De hecho, los títulos universitarios oficiales deberán someterse a un procedimiento de evaluación cada 6 años a contar desde la fecha de su registro en el RUCT para mantener su acreditación. A estos efectos, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), establecerá los protocolos de verificación y acreditación necesarios.
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Declaración de Bolonia