
El Proceso de Bolonia otorga gran importancia a la orientación del alumno en su formación universitaria. Tanto es así, que ha convertido la tutoría (antes más o menos opcionales) en un método de aprendizaje esencial: de asistencia obligatoria para el estudiante, computable en los créditos de la matrícula, e incorporada al programa del docente.
En la Tutoría Académica, el profesor debe acompañar y orientar al alumno para alcanzar los objetivos académicos, personales y profesionales que les plantea la universidad. Personalizando, supervisando y evaluando el trabajo autónomo del estudiante.
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Declaración de Bolonia